Ambiente para niñas y niños fundado en el invierno del 2002

 

Para empezar, ¿de dónde viene el nombre de Kortiñe?

Surgió de una experiencia que vivimos en los inicios de esta aventura. Aquella fue una experiencia difícil pero de la que aprendimos mucho. En esta historia había un baserri que se llamaba Kortiñe y, como queríamos que lo sucedido no se nos olvidara, en una reu buscando nombre para el proyecto, Aritz propuso Kortiñe y nos encantó. También hay que decir que la gente del entorno, aquellos que conocen y viven el proyecto han ido con los años cambiando su nombre hasta convertirlo en lo que hoy es. Todos hemos terminado llamándolo Korti. Hoy en día, sentimos que es un proyecto más cercano, al que le tenemos mucho cariño y en esta manera de llamarlo se refleja ese cariño.

Cuando habláis de la gente del proyecto, ¿a quién os referís?

A los peques y sus familias.

¿Hacía frío cuando Korti nació?

Pues si, era invierno.

¿Cómo fue…?

Jodo… pues casi ni nos acordamos, que no… es broma… Nos juntamos Saio, Jago e Ibon en los locales de Getxo Antimilitarista, un grupo en el que Ibon militaba por aquel entonces. Empezamos a hablar sobre la posibilidad de crear un movimiento social de denuncia y reivindicación en torno a la infancia. Bueno, en ese momento, igual no tan directamente relacionado con la infancia sino más con los espacios de enseñanza y la escolarización. No sabíamos muy bien lo que hacíamos, queríamos ir a las universidades a denunciar, hacer un trabajo más de calle, pero no supimos enfocarlo bien y fracasó la idea. Te lo estamos contando un poco por encima, porque como ya imaginas la historia no deja de ser una serie de recuerdos que siempre se cuentan en el presente. Esa idea, con la que estuvimos un curso, no funcionó. Durante el verano, decidimos descansar para ver si teníamos fuerzas o ideas suficientes para continuar.

En septiembre apareció Saio proponiendo la creación de una escuela libre, sin tener muy claro lo que eso era, pero sabiendo lo que queríamos. 

Imagínate, éramos muy jóvenes teníamos entre 22 y 25 años, con mucha ilusión, estábamos empezando a  conocernos y  además, nos apetecía mucho estar donde estábamos. Por cierto, que durante esa época también estaban Kiti, Alain, Eneko, Txetxu.

Lo primero que hicimos, una vez que tuvimos claro lo que queríamos, fue abrir un espacio de formación autodidacta. Definíamos conceptos para crear un lenguaje común, arreglábamos una lonja en Berango, que nos trajo muchísimas alegrías, visitábamos diferentes espacios para poder conversar, hacer lecturas colectivas, conferencias… Por aquel entonces, apareció Joanes, conocimos a Mauricio y a Rebeca, las Marzadas, espacios para compartir la idea y que se animaran familias… porque esto es importante, Kortiñe es un proyecto creado por cinco jóvenes que no eran padres ni madres. Así estuvimos cinco años y por fin, llegó el gran día. En septiembre del 2007 los primeros niños y niñas entraron por la puerta. Fue inolvidable, maravilloso, estábamos emocionadísimos.  Fue una de esas vivencias tan intensas que casi la totalidad de la persona está implicada en ellas y que son dificilísimas de olvidar, una gozada.

A partir de ese día nuestra imagen de los niños y nuestra vida, como consecuencia de ese nuevo mirar, cambiaron por completo.

Hoy vivimos todos en la misma casa con peques que han  ido llegando a la familia. Korti goza de muy buena salud. De hecho, ya formamos entre niños, niñas y  personas adultas una comunidad de más de 100 personas. Somos también, por qué no decirlo, una gran familia de más de 100 personas. Después de quince años seguimos con ganas e ilusión.

¿Vivís en la misma casa?

Sí, en espacios diferenciados pero bajo el mismo techo. No era compatible, económicamente hablando, el gasto que suponía la apuesta por Korti y a la vez nuestras propias casas. Así que decidimos compartir gastos y espacios.

¿Cómo fue, me lo podéis contar?

Sí, claro. A Joanes le llegó un dinero de manera inesperada, lo suficiente como para activar esta fase de la aventura si el resto del grupo aportaba lo que podía. Le costó tomar la decisión, no era fácil, pero una vez que decidió colectivizar su dinero empezó todo. Cada uno puso lo que pudo, era importante no pretender poner todos lo mismo porque era imposible. Así que cada uno puso lo que pudo y el resto un préstamo bancario. Algunos no pusieron nada y otros sí. Asesores, banqueros y demás profesionales del dinero no entendían lo que hacíamos, les parecía una locura, pero nosotros teníamos claro que así debía ser.

¿Una vez que disponíais del dinero qué hicisteis?

Buscar durante dos años el terreno donde comenzaríamos con el proyecto. No fue fácil ya que teníamos que disponer de un baserri lo suficientemente grande como para poder dividirlo en cuatro espacios. Al mismo tiempo, el terreno debía de tener una construcción paralela para iniciar el proyecto. Ninguno nos convencía del todo, hasta que vimos este de Maume donde hoy estamos. Cuando llegamos, sólo con verlo, nos encajó. La pega era su precio, demasiado caro. Pero pequeños milagros de la vida y la paciencia de un año de negociaciones, al fin lo compramos. Estábamos encantados pero también asustados, ¿qué hacemos con esto ahora? Teníamos que conseguir más dinero. Así que al banco de nuevo, sin nóminas ni trabajos fijos, a negociar con ellos. Pasamos por todos hasta que por fin, uno de esos bancos, el mismo que apostó por nosotros en su día, volvió a hacerlo en esta segunda fase.

¿Qué hicisteis entonces?

Arrancar la fase de construcción de la casa. Por cierto, un auténtico infierno. La casa, a día de hoy, está muy bien aunque nos pasó todo aquello que, al principio, pensábamos que a nosotros no nos iba a suceder. La gente que había pasado por una experiencia similar nos advertía, nos orientaba y nos contaba anecdotones del copón, casi increíbles. Pues muchas de ellas se repitieron en nuestra experiencia. No vamos a contar todo ya que daría para largo y la entrevista se alargaría. Nos ayudó ser un grupo con cierta madurez. Dos años de mucha intensidad, de mucha tensión. Se mezclaba la ilusión por construir nuestra propia casa y la tensión porque no nos engañaran. Cosa que al final sucedió.

A todo esto hay que sumarle la necesidad que teníamos de mantener dinero para invertir en los ambientes de Korti ya que siempre hemos pensado que esta aventura tiene sentido si se abre a los peques. También manteníamos los ambientes de las mañanas en Berango con normalidad, a la vez, las actividades y reuniones destinadas a las tardes en Korti. Nuestro trabajo nos importa y mucho, nos lo tomamos muy en serio y nos propusimos que la calidad de los ambientes durante las mañanas tendría que alterarse lo menos posible. Nos dimos cuenta que, aunque destináramos una persona casi al 100×100 al tema obra, era muy difícil mantenerse al margen, que ciertas experiencias vividas no se filtraran en los ambientes de las mañanas. Fue intenso la verdad, pero a la vez un buen banco de pruebas.

¿A qué os referís?

A que nos vimos y mucho, también en muchas, esto hizo que el grupo madurara, pero claro con un alto grado de desgaste que teníamos que mantener vigilado muy de cerca. A día de hoy, si que podemos confirmar que salimos reforzados, pero en su día no lo sabíamos y eso, asusta.

Me habláis del día de hoy?, como estáis, como ha sido la acogida en el barrio, en el entorno de Muxika, como esta la casa, como os organizáis. Me interesa, creo que para finalizar con el tema casa y pasar directamente a asuntos de Korti. Lo que pretendo, por anticiparos, es que me contéis algo mas de la organización de casa, barrio etc, aventuras de la construcción de los ambientes en korti. Se que hay mucho e interesante. Luego, entraríamos a fondo en temas kortiñeros. Os parece?

Claro…perfecto, como tu prefieras.

Bueno pues ¿cómo hacéis en la casa?

Sencillo. Se trata de un baserri dividido en cuatro espacios, tres de los cuales tienen un carácter más privado. En uno de estos espacios vivimos tres personas, en otro de ellos otras tres y en un tercero, una persona. Como cuando vivíamos en Bilbo, un edificio con vecinos. La única diferencia puede ser que nosotros hemos elegido a los vecinos con los que queríamos vivir. De vez en cuando hacemos asambleas de vecinos. En unas épocas más y en otras menos, lo marca el curro. Los gastos, en la medida de lo posible, son compartidos. Este estilo de vida, el de compartir baserri entre mucha gente, era y es una práctica habitual en esta zona. Grandes familias han vivido en el mismo caserío.

Hay un cuarto espacio, se trata de una zona común abierta a la gente. Es como un apartamento con literas, cocina, salón-comedor y baño. Los currelas que vienen a ayudarnos en las diferentes construcciones pasan largas temporadas. Amigos y visitas al proyecto también. Nos gusta mucho la idea de poder ofrecer un espacio para acogerte.

La casa está construida con criterios de bioconstrucción, lo que para nosotros era muy importante. Rompimos con el prejuicio de que la bioconstrucción tenía que ser más cara que la construcción convencional. Pues, ni mucho menos, nuestra casa tiene concha de mejillón, cal, corcho, madera y además calidad. Y no fue más cara. Se pueden hacer casas con criterios de calidad para habitarlas, también más responsables con el entorno y no necesariamente más caras.

¿Cómo se lleva eso de vivir en una zona rural, a cuatrocientos y pico metros de altitud y a kilómetros de un núcleo urbano grande?

Bien porque Maume es un sitio maravilloso, muy bonito. La acogida por parte de los vecinos ha sido muy buena, en cuanto pueden nos echan una mano y aquí en la montaña, la experiencia de los que llevan toda la vida, se nota y se agradece mucho. En el entorno de Muxika también estamos encantados con la acogida, estamos descubriendo una Bizkaia que no conocíamos y que nos está gustando mucho. Estamos encontrando muy buena gente.

Una vez instalados estuvisteis un año viviendo en Maume sin iniciar la actividad. Por un lado, entiendo que teníais que construir los ambientes de Korti y por el otro…comentarme por favor, lo que comentábamos antes, pienso que es de gran interés. Siento que ese gesto de alguna manera, os define.

Sí, antes hablábamos de que estuvimos un año o mejor dicho un curso. Nosotros casi todo lo contabilizamos en cursos, es como nuestra referencia temporal. Estuvimos un curso viviendo en Maume. Llegamos en agosto del 2012 e iniciamos la actividad en septiembre del 2013.

Teniendo en cuenta la prisa que nos corría, nos parecía importante primero estar una temporada viviendo para que los vecinos nos conocieran. Aquí, en Maume, lo que prima es la tranquilidad, la gente lleva viviendo en sus caseríos y de sus caseríos toda la vida y eso teníamos que vivirlo para aprender a respetarlo. Siempre hemos sido conscientes de la zona de Bizkaia a la que veníamos y si a eso le sumas el proyecto que traemos a la espalda, pues imagínate. Ese equilibrio entre lo nuevo y el respeto a lo que ya existe nos parecía indispensable en clave de convivencia. A nosotros nos encanta, de verdad, hemos descubierto un entorno recomendable para visitar, no sólo Maume o Muxika sino muchos de los pueblos chulísimos que hay por el entorno. Toda la zona de Urdaibai es como para conocer. Bueno, que estamos encantados.

Para continuar decirte que si, por un lado, dejarnos conocer y por otro, el mínimo tiempo que entendíamos de transición prudente, entre venir de la obra de la casa y enfrentarnos a la de los ambientes de korti. Mínimo un curso para prepararlo todo. Imagina qué curso, presupuestos, con lo que conlleva. Toma de decisiones, mil. Participación en la obra para poder agilizar todo. Después de una malísima experiencia de un presupuesto inicial que, por respeto y falta de interés, no vamos a contar apareció kikewankenobi como cariñosamente le llamamos. Se llama Kike Barahona y trabaja en “Arkisoi” una empresa de bioconstrucción.

Cosas de la vida Kike fue uno de los dos últimos aspirantes a construir la casa que quedaron en nuestra lista. Al final, nos decantamos por el otro pero, fíjate, luego volvió y en esta ocasión, parece que para largo ya que es nuestro consultor y a la vez constructor de las cosas que nosotros por volumen y dificultad no podemos. Siempre se las encargamos a él.

En cuanto llegó Kike y después de las necesarias reuniones de ajuste arrancamos la obra a contrarreloj. Comenzamos en abril y ya para septiembre, a un ritmo fortísimo, terminamos los mínimos necesarios para poder ofrecer a los peques un ambiente de calidad. Fue un reto y una auténtica pasada. Pero se hizo.

¿Alguna anécdota que queráis contar de la obra antes de empezar en materia kortiñera?

Jo, anécdotas mil. Días clave muchos, pero recordamos uno con mucha intensidad. El día que vinieron los containers. En caso de que no entraran o los camioneros no se atrevieran a bajar la cuesta nos veríamos obligados a rehacer el plan que con tanto esfuerzo habíamos creado. Teníamos mucha esperanza pero ningún plan alternativo. Al final entraron,  por escasos centímetros, pero al final entraron. Recordamos mucho aquel día y con mucho afecto a Igor Landaluze.

Ahora desde una perspectiva más estratégica o kortiñera. De cara a mejorar el proyecto, ¿por qué os vinisteis a un entorno como el de maume?

Bueno al cincuenta por ciento, nos vinimos aquí por razones explicables y al otro cincuenta, solemos decir que Maume nos eligió. Fue el primer y único lugar de todos los que miramos a la hora de buscar terrenos que a todos nos encajó a la primera.

Entre los motivos explicables, el primero es que debía de ser una zona en la naturaleza, un entorno rural. Entre las necesidades importantes para los niños y las niñas está la de vivir experiencias propias en un entorno natural, a ser posible, con cierta regularidad. Todos los días y unas cuantas horas.

El segundo motivo es que como proyecto necesitábamos, y valorábamos como algo innegociable,  acercarnos a un entorno donde el euskara se viviera de una forma lo más normalizada posible. Para los que no conozcan Bizkaia, estamos en una de las zonas más euskaldunes que existen. Tanto es así, que en korti ya participan familias de Gernika, Bermeo, Elorrio, Durango, Ajangiz, Aulesti o Abadiño y eso en el día a día de los peques se refleja.

Otro motivo es que,  teniendo en cuenta que íbamos a convivir con muchos niños y niñas,  era preciso que los accesos al barrio fueran lo más sencillos posibles, priorizando zonas rurales. Que la distancia a un servicio sanitario profesional pudiera cubrirse en menos de 20 minutos. Condiciones como estas eran innegociables, habrá más seguro, pero destacables estas.

Habéis hablado del euskara. Me encantaría conversar en torno al equilibrio que como proyecto tenéis que mantener entre el respeto a la lengua materna y la esperanza de contribuir a la euskaldunizacion, a la normalización del euskera.

Con esperanza como dices, también ilusión y vivencias positivas.

¿A qué os referís?

A que vemos que cada vez más niños hacen un esfuerzo sincero por aprender euskara, aquí en los ambientes, y este esfuerzo también se está reflejando en las familias castellano parlantes. Nunca se ha obligado o exigido a ningún niño a hablar en un idioma que no quisiera.

Nosotros somos hijos de ikastola, hemos vivido muy de cerca el esfuerzo que han hecho nuestros aitas y amas para que pudiéramos aprender euskera. En mayor o menor grado ha habido una militancia directa en nuestras casas. Eso se refleja en el respeto que sentimos por lo que hicieron. Se consiguió que unas cuantas generaciones cuyos padres eran castellano parlantes supiéramos euskara, tanto como para empezar a ser lengua materna de un montón de generaciones futuras. Hasta aquí todo bien, pero a nosotros como hijos herederos del esfuerzo de nuestras familias, nos tocaba hacer una reflexión responsable y también cuestionar el modo de modelos en el que nosotros aprendimos euskera. Bajo un ambiente absolutamente instructivo. Puede que la situación lo necesitara, como medida de emergencia, ya que había que euskaldunizar al mayor número posible de niños. La situación lo requería y no somos nosotros quienes para juzgar eso. En caso de decir algo, siempre sería positivo y en clave de reconocimiento.

Pero sí tenemos que ser nosotros los que decidamos qué hacer con lo que ahora tenemos.

¿Qué queréis decir cuando habláis de “con lo que ahora tenemos”?, ¿a qué hacemos ahora con ese legado tan importante que nos han dejado? Es decir, ¿la posibilidad de hacer del euskera una lengua materna cuando no ha sido la nuestra?

Claro, imagínate qué avance, comprender como cultura que el cambio puede que esté en un espacio como la familia. A todos los niveles, no solo a nivel lingüístico. El sentimiento vital de un niño se da forma en su entorno más seguro, que no es otro que la familia. Estamos convencidos que las relaciones padres peques madres peques son prioritarias en los procesos de vida. Tenemos un alto respeto a las leyes que regulan el desarrollo orgánico e integral del ser humano. Ningún método de enseñanza puede mejorar lo que se da en la adquisición de tu primera lengua en el ámbito familiar. Ningún otro idioma que se aprende después se filtra o repercute igual en los circuitos neuronales.

Por eso nosotros nos vimos obligados, después de comprender esto, a no convertirnos en un espacio de enseñanza de uno u otro idioma, y sí en un espacio de respeto al plan interno de cada niño.

Tenemos muy en cuenta la dimensión afectiva de un idioma. Si fuerzas a un niño en desarrollo a hablar en un idioma que no es el materno, por supuesto que lo aprenderá, pero con unas consecuencias que no son favorables. Quizá, sirva para la especialización y la acumulación de conocimiento pero no para amar aquello que se conoce. Y esta es la dimensión que valoramos en korti. Consideramos que el idioma tiene un origen emocional y no racional.

Antes habéis dicho que el cambio se da en un entorno como la familia…

Hemos dicho que se puede dar en la familia. La familia puede ser una institución represiva o un espacio de transformación en la convivencia, donde la libertad y la relación entre necesidades adultas e infantiles se equilibren, se lleven con armonía. Un espacio de transformación social. Si comprendemos como adultos destinados a convivir con niños, que el niño es el constructor del adulto, como especie habremos dado un paso importante. Los grandes movimientos políticos de transformación social son necesarios, claro. Tiene que existir una actitud crítica y organizativa. No lo dudamos.

Pero también, somos conscientes que participamos de un movimiento que no lo ha creado ningún líder u organización. Se ha dado en pequeñas familias. Ha surgido de una manera silenciosa y anónima, muy natural, por cierto, lleva ya muchos años. Adultos que crecimos en culturas de negación hacemos todo lo posible por no trasmitir lo encarnado durante nuestra infancia. Todo lo posible por crear culturas de amor y aceptación, culturas de colaboración con la infancia. Cada vez más niños y niñas son escuchados y mejor tratados. Esto traerá consecuencias para nuestro futuro que como cultura humana no calculamos.

Ojo, hay mucho trabajo por hacer, todavía son más los niños que lo pasan muy mal. Pero esto tampoco nos puede cegar a la hora de comprender esta otra versión.

Insistimos cada vez más adultos estamos convencidos que la participación y escucha de la infancia en la vida social tiene que ser parámetro de calidad de vida.

Es importante saber que cada vez más gente esta sumándose a este movimiento, y se está aplicando en muchísimos contextos diferentes. Estamos en un punto de no retorno.

Me gustaría tratar este tema un poquito más. Veníamos de conversar del euskara y la creación de un idioma materno y hablamos ahora del potencial de la familia como espacio clave de transformación.

Imagínate que como adultos que somos llegamos a comprender que el futuro de la humanidad se juega en la convivencia con los niños. Ya pocos discuten que la calidad futura que como adultos tendremos, gran parte por lo menos, se juega en la infancia. Una vez que comprendes esto, lo primero que te viene a la mente, es, lo sabia que es la naturaleza, ya que deja mucha de la influencia que se puede ejercer sobre los niños a un ambiente fácil de autogestionar y autogobernar como la familia. Cada uno “hace lo que quiere en su casa”.

El sentimiento vital de un niño en desarrollo toma forma en el sistema familiar. Si te sientes bien te portas bien. Y cualquier niño tratado bien, validado, escuchado, amado y que haya tenido oportunidad de vivir experiencias propias rodeado de más niños cuando llega a adulto, no se le ocurriría desahuciar a nadie por una deuda o cerrar las puertas a alguien que está huyendo de su país por necesidad vital. Nunca lo harían. Buscarían fórmulas creativas y colaboradoras con la situación del otro.

Que mejor espacio, para poder desarrollar un sentimiento vital positivo, que aquel en el que se encuentra cómodo con las personas que más admira y mejor conoce.

Me gustaría que definierais brevemente algunos conceptos. Como por ejemplo familia, juego, cultura, amor.

Para nosotros la familia es aquel grupo humano que se constituye desde el placer de convivir.

El juego, como la expresión natural del niño. Si te fijas, estén donde estén, siempre intentan jugar, a no ser, que haya un adulto que lo impida. Es tan importante para su desarrollo que es prácticamente imposible suprimir esa necesidad.

Siguiendo con este tema, nos está empezando a preocupar que, dentro del marco de la psicología y pedagogía moderna, se esté aprovechando la necesidad que tienen los niños de jugar para convertir el juego en una actividad de aprendizaje, en una experiencia dirigida.

Para las dos siguientes, las definiciones se las tomamos prestadas a Humberto Maturana.

Cultura como red cerrada de conversaciones y amor como la aceptación de un otro legítimo en la convivencia con uno.

Nos gusta mucho como hablan Rebeca y Mauricio Wild, cuando dicen que el amor es la aceptación de lo que yo no puedo comprender, la aceptación del absurdo del otro.

Vosotros, vosotras, habláis de ambientes de aprendizaje, de ambientes de enseñanza, ambientes de juego o ambientes para niños. Muchas veces, cuando conversamos en torno a la idea de Korti, aparecen muchos conceptos. ¿Cómo lo definiríais en el contexto de esta conversa si yo os pregunto?

Lo primero que te diríamos, es que pensamos que existen dos referentes con los que puedes crear un ambiente para niños. La idea de que se puede enseñar algo a alguien a quien no le interesa nada lo que pretendes enseñar, o la idea contraria, esto es, la de que no existen relaciones instructivas entre organismos vivos. No se puede enseñar. En todo caso, cada uno aprende lo que le interesa. Creemos que el interés es un regulador magnifico de la energía. Cuando algo nos interesa, sea lo que sea, lo podemos aprender. Todos somos igual de capaces. Desde el momento en el que aprendemos a hablar, si existe interés, podemos aprender cualquier cosa. Aprender a hablar, se da de una manera natural. Los casos en los que no se da, suelen ser malnutriciones extremas o algún daño cerebral importante. Desde el momento que habitamos en el lenguaje, podemos aprender lo que queramos.

Para continuar con tu pregunta, de cómo definimos Korti. Nos gusta definirlo como un ambiente para niños y niñas. Un ambiente donde cada uno crece en función de su plan interno de desarrollo. Donde entendemos las relaciones humanas como un proceso de transformación en la convivencia. Donde el amor incondicional y el respeto a las necesidades intelectuales y motrices son un valor. Donde la experiencia propia y el ejercicio de toma de decisiones autónomas se cuidan. Donde las puertas siempre están abiertas, donde el error es una oportunidad para seguir creciendo. Donde nos preocupamos por las relaciones colaborativas, donde se cuida lo individual, aquello que nos define por el bien común. Donde el cuidarse tiene prioridad, donde un NO es un NO. Un lugar donde la palabra y el ejemplo de incondicionalidad se valoran. Un lugar donde la intimidad es importante, donde el reconocimiento de los errores hace amigos, donde la amistad se valora, un lugar para poder ser, un lugar maravilloso para leer un buen libro, un lugar de encuentro de diferentes realidades. Un espacio donde se incrementan las posibilidades de ser feliz.

Y ¿cómo aprenden?

Pues viviendo, viviendo experiencias propias en un ambiente preparado. Viviendo y resolviendo conflictos, viviendo normas, viviendo las relaciones. Creemos que no se puede diferenciar el aprender del acto de vivir. Conversando, conversando largos ratos. Copiando. Si hablamos de las adquisiciones culturales, más o menos para los 11 años ya todos saben escribir, leer y cálculo mental. Tienen conocimiento suficiente, como para poder aventurarse en cualquier campo de conocimiento que después les interese. La naturaleza ha dotado de un placer maravilloso a tres funciones clave del desarrollo humano. Comer, el sexo y aprender. De hecho, es más fácil contener la respiración que el propio aprendizaje o pensamiento. El cerebro consume muchísima energía de la que aportamos. No se detiene nunca. Esta perfectamente constituido para aprender. Lo curioso de esto es que responde mejor a la necesidad genuina por aprender que tiene el organismo  que al acto obligado de aprender.

Ya que hablamos de aprender, ¿vosotros cómo habéis ido aprendiendo todo esto?, ¿cómo lo habéis descubierto?

Bueno, decirte que nosotros no lo hemos descubierto, solo lo hemos copiado de otra gente. Claro que le hemos dado nuestro toque, pero en su mayoría, hemos heredado el legado teórico y práctico que un montón de gente valiosísima nos ha ido dejando a lo largo de la historia.

Al principio tirando de clásicos, hasta que mas menos en el año 2000 apareció Rebeca Wild en nuestras vidas. Fue un impacto muy grande, no solo por como transmite sus experiencias vividas, también por su generosidad. Nos abrió un mundo nuevo de conexión con otros espacios: espacios académicos, intelectuales, bibliografías maravillosas. La forma en que  combina teoría y práctica nos encajó en un momento perfecto, siempre le estaremos eternamente agradecidos.

Por comentar una de esas anécdotas de la vida, Ibon dio con el libro de Rebeca en un cole público en el que trabajaba en Bilbao.

Otra persona que nos encantaría destacar, por la influencia que ha tenido sobre nosotros, es María Montessori. Si te das cuenta dos de las personas que más han influido en Korti, son mujeres. Estamos seguros que esto no es casualidad.

Lynn Margulis, otra mujer maravillosa, Fritjof Capra, Rupert Sheldrake, Erich Fromm, Humberto Maturana, Francisco Varela, Antonio Damasio, Joseph Chilton Pearce, Joaquin Fuster, Jorge Wagensberg, M. scott Peck, Jean Piaget, Carter Philipps, David Peat, M. Spitzer, Carl Sagan, A. Koestler, Freinet, A.S. Neill, Rane Easlier, Marilyn Ferguson, Konrad Lorenz, Karl Popper, Noam Chomsky, Hugo Assmann, Michel Odent, Emmi Pikler, Daniel Greenberg…y un montón de gente más que con su espectacular trabajo nos ha ido guiando en el nuestro. Son tantos que sería imposible nombrar a todos y a todas.

Sé que las normas son importantes para una convivencia sana, ¿Cómo las gestionáis vosotros?

Estaría bien aclarar, el modo en que nosotros entendemos esto de las normas. Para ello, lo que hacemos es una especie de grupo en el que tienen cabida los limites, las normas y las intervenciones que los adultos hacemos en la actividad de los peques.

Para nosotros los límites pertenecen al ámbito orgánico, a la propia vida. Las normas tienen que ver con lo cultural, con el consenso de la gente en las conversaciones que tiene para entender o participar de una norma. Las intervenciones son decisiones exclusivamente adultas. Están sometidas a los valores éticos del adulto que interviene.

Para el niño los limites y las normas suelen ser predecibles, en cambio nuestras restricciones no tanto ya que se someten al animo o el día que cada adulto tenga.

Korti arrancó con unas normas básicas de convivencia, no muchas, unas 10, a lo largo de las asambleas se han incrementado estas normas en más de 50. Esto a los peques y a los jóvenes les da experiencia en el autogobierno. También supone que cuentas, ya que puedes modificar una norma a tu antojo, siempre y cuando encuentres consenso en la asamblea.

¿Hacéis asambleas periódicas?

Sí, una los lunes, donde los chavales mayores plantean sus planes para la semana. Por ejemplo, qué tipo de talleres quieren hacer, si se han encontrado con algún conflicto, si quieren preparar salidas, hacer repaso de las normas de sus ambientes,  las responsabilidades que asumen en los ambientes, como por ejemplo diferentes comisiones de limpieza. Además los viernes, una asamblea general, en la que participa todo aquel que quiere. Los mayores de 7 años tienen la responsabilidad, el compromiso de avisar en caso de no querer asistir a la asamblea.

Me imagino que tiene que ser una pasada ver como una comunidad de niños participa con absoluta responsabilidad en un espacio, a priori, complejo. Quiero decir, requiere cierta capacidad el poder hablar en público y a la vez gestionar los asuntos que conciernen a tu espacio de aprendizaje.

Sí, una maravilla. La asamblea es parte importantísima en la naturaleza de korti. Sorprende ver lo absolutamente creativos y hábiles que son para gestionar sus asuntos.

¿Los adultos tenéis voz y voto?

Voz sí, voto no. Nadie tiene voto.

¿No votáis?

Nunca. Se ha decidido siempre por consenso. Esto supone algo más de esfuerzo, y quizá dilate ciertas decisiones. Pero nos parece clave trabajar a través del consenso. Uno se responsabiliza, de una manera diferente, sobre lo que tiene que decir o hasta que punto bloquea una decisión, que en las propias conversas se ve, que la mayoría tira hacia el lado opuesto al tuyo.

Viniendo de movimientos asamblearios antimilitaristas, no podíamos hacer de otra manera. Ha sido una herencia que se ha integrado de una manera muy natural en los ambientes.

¿Qué papel tenéis los adultos del proyecto durante las mañanas?

Nos gusta definirnos como adultos responsables de los ambientes. De esta manera, sentimos que también en el lenguaje protegemos la actividad libre del niño. Cuando nos situamos como adultos responsables de los ambientes, entramos menos en la actividad del niño, ya que no somos responsables de su desarrollo, pero sí del ambiente que le acoge para que pueda desarrollarse.

Nosotros como adultos, nos hacemos una pregunta. Que necesidades de los peques podemos cubrir y cuales les corresponde exclusivamente a ellos.

¿Y a qué conclusión habéis llegado?

A ninguna…(risas), es broma.

Pensamos que las necesidades de afecto, amor, seguridad, todas aquellas que cargan la parte límbica del cerebro y que a todos nos encantan nos corresponde a nosotros como adultos cubrir. Las necesidades motrices e intelectuales, necesidades que se dan en la libre actividad del niño en experiencias propias, les corresponden a ellos.

Por esto preparamos un entorno afectuoso, lejos de peligros activos, y dejamos que el resto lo hagan los peques.

Soléis hablar de los adultos, como posible mayor peligro que un entorno para niños puede tener.

Si, creemos que cada niño con el que convivimos, nos invita a crecer con el, por eso decimos que los peques son el mayor entorno preparado para los adultos. Esto requiere mucha capacidad humana, los niños la tienen, los adultos no siempre. Aquí se da parte importante del juego. Los adultos podemos decidir si también queremos ser el mejor entorno preparado que un niño pueda tener, o por el contrario su mayor peligro activo.

Es una decisión importante que traerá muchos cambios a la vida de ese adulto que decide.

Este es el mayor trabajo que tiene un adulto que se relaciona respetuosamente con la infancia. Mantener cada día la guardia, para no molestar, no interferir y sobre todo confiar en los procesos de vida.

¿Habéis abierto vuestra casa a un número muy grande de gente y casi todos los días, como lleváis eso?

Muy bien, por un lado, las familias implicadas en el proyecto son muy respetuosas con los espacios “privados”, por otro, este proyecto no tendría sentido si no fuera porque compartes los espacios, los abres a más gente. Nos encanta la idea de compartir todo esto con otras familias que están dispuestas, en momentos puntuales de sus vidas, a priorizar las necesidades de sus hijos e hijas. En korti, habita mucha gente que está dispuesta a mucho por el bien de sus hijos.

¿Por ejemplo?

Posponer sus carreras profesionales durante un periodo de tiempo o trasladar a toda la familia de residencia, incluso de pueblo o ciudad. Auténticos malabares para llevar a tu hijo hasta Maume. Sinceramente creemos, o mejor dicho sentimos, la necesidad de reconocer este grado de valentía y generosidad por parte de los adultos.

¿Qué tal las relaciones con las familias de korti?

En general bien. También hay que decir que no son fáciles las relaciones en korti con las familias. Son relaciones a largo plazo, unos 16 o 18 años. Por eso tenemos que ir muy poco a poco con ellas. Siendo muy respetuosos con las intimidades que se dan en cada uno de esos sistemas familiares. A lo largo de los años acabas relacionándote con muchísimos sistemas familiares muy diferentes. Muy diversos. Esto trae obligatoriamente la necesitad de potenciar las estructuras de comprensión para tanta diversidad humana. Sólo existe una norma básica que nadie se puede saltar, el respeto mutuo que debemos tener en las relaciones humanas. Conflictos ha habido, eso es necesario. Pero a la vez mucha voluntad y respeto para solucionar dichos conflictos. Entendemos el conflicto como algo relacionado con los procesos de vida. Nosotros aprendemos mucho de las relaciones con las familias. Pero tampoco levantamos mucho la cabeza, esto nos podría distraer de nuestro verdadero trabajo.

Siempre hemos dejado claro, que las necesidades que en korti anteponemos, son las de los peques. Para nosotros la familia es fundamental para el desarrollo del niño, no para el desarrollo del proyecto como lugar para niños.

Pensamos que el mejor lugar que cada niño tiene para crecer y encontrarse es la familia. Por esto cada uno que haga lo que de corazón sienta que tiene que hacer en su casa, por el bien de sus hijos e hijas.

Esto no siempre se ha entendido y ha habido gente que, precisamente, por esta priorización de necesidades infantiles se ha marchado del proyecto. A otras simplemente no les gustó.

Muchos proyectos de educación alternativa plantean que las familias son fundamentales para el propio proyecto.

Si, puede que así sea.

¿Qué os sugieren estas frases que he seleccionado?

Una cosita, antes de continuar nos gustaría comentarte que a nosotros, no nos gusta mucho denominar a lo que hacemos como algo alternativo a la escuela oficial. Nos suena a que parece que vienes a mejorar algo que ya existe. Nuestra intención no ha sido nunca esa.

¿Cuál ha sido?

Simplemente, la de crear más opciones. Una familia, si no quiere hacer uso del tipo de espacio para niños que el estado proporciona, ha de tener libertad para elegir otro. Si que consideramos que este tipo de proyectos pueden mejorar lo que existe, pero nunca seríamos tan presuntuosos como para afirmarlo. En Euskal Herria tenemos una oferta amplia entre colegios, ikastolas, concertados y privados. Nuestra voluntad más sincera es ampliar esta lista. Luego que cada uno acuda al lugar donde mejor se encuentre junto a sus hijos.

No pedís dinero público ni ningún tipo de subvención, ¿a qué se debe?

Para nosotros la autogestión es un valor, una escuela en sí misma. No sólo económicamente hablando sino en cualquier dimensión de la vida. Al ser una iniciativa privada y abierta no necesitamos dinero público. Nos lo podemos montar nosotros. Sí que es verdad que para muchos proyectos es necesaria la ayuda pública. Pero para todos no. Piensa por un momento lo grande y descomunal que es la gestión institucional de las escuelas. Imagínate por un segundo el trabajo y la dedicación que esto supone para un gobierno. Cada euro que destine será bueno. Lo nuestro es algo pequeño y fácil de gestionar. No necesitamos dinero público para nuestra actividad. Sería muy egoísta por nuestra parte pedir dinero a las instituciones que bastante trabajo tienen ya. Nosotros creemos en una oferta pública de calidad por eso, apostamos por que cada uno tiene que hacer su trabajo lo mejor posible. Son realidades que, aunque muchos insisten en contradecir, comparar o relacionar, entendemos que no tienen nada que ver. Nosotros no somos una escuela. Creemos que el dinero público está para gastar en servicios públicos y sociales como escuelas, hospitales, transporte, bajas maternales y paternales indefinidas, ayudas económicas etc.

Si no lo decimos reventamos, (risas). Que se gaste, pero que se gaste bien y que lo gestionen bien, que es su compromiso y responsabilidad.

¿Qué queréis decir?

Pues que no roben tanto, que no gasten en armamento y que, de verdad, todas esas cantidades ingentes de dinero que manejan las destinen para mejorar los ambientes en los que vivimos. Que se piense en los niños a la hora de organizar nuestras ciudades, escuelas, hospitales e instituciones.

Interesante, luego si tenemos oportunidad retomamos este tema pero, ahora sí, ¿qué os sugieren estas frases que he seleccionado?

1-Libre actividad, fuente vital de desarrollo

Para nosotros la actividad libre y espontánea de un niño en un ambiente seguro y afectuoso lo es todo para su desarrollo. La libre elección es la actividad más elevada.

2-El examen no busca lo que sabes, sino lo que no sabes.

Cierto. El examen suele corregir y enrojecer la respuesta no correcta.

3-Los niños, un valor absoluto para el bien común.

Amen, (risas).

4-El recibimiento que le hacemos a un niño cada vez que nos encontramos con él, puede determinar su sentimiento vital.

Por supuesto, si nosotros como madres de esos niños cada vez que les vemos les trasmitimos nuestra alegría e ilusión por verles, cada uno de esos niños se siente bien venido, se siente acogido. Para nosotros es prioritario desde el día de su nacimiento.

Sé que esta es una de las pocas entrevistas que habéis dado en vuestra trayectoria como proyecto y que tenéis poca presencia en la red, en internet. ¿A qué se debe?, ¿preferís vivir al margen?

No, al margen no. Nos interesa mucho lo que sucede en el mundo. En principio ha sido algo muy natural y no tan meditado. Ha ido surgiendo de esta manera. Creemos también que por falta de tiempo y sinceramente, por falta de ganas. Somos en general un grupo bastante reservado y nos daba cierta pereza el tema de las entrevistas. Por otro lado, nos ha acompañado la sensación de que si algún día surgía la necesidad terminaríamos haciéndolas. Y fíjate, aquí estamos conversando. Sabemos que esta entrevista es importante para Sarete. Es mucho el agradecimiento que este proyecto siente hacia ti, Ibon. Ahora nos veíamos en la posibilidad de colaborar en el proyecto de Sarete y lo tuvimos claro. Para nosotros es un orgullo y un placer.

De cara a nuestra poca presencia,  sinceramente no tenemos tiempo ni ganas de mantener una web. Sí que tenemos una dirección web con una especie de tarjeta de visita, desde la cual nos puedes escribir o llamar.

Hoy, existen webs muy completas y bien construidas para cualquiera que quiera informarse. Se están diciendo cosas muy interesantes en la red y sentimos que poco podemos aportar a lo que ya existe.

Nosotros tiramos de tutoriales para un montón de cosas durante los diferentes trabajos de tipo obra, en la red hay gente muy generosa que te explica casi todo lo que necesitas saber. En la dimensión de los quehaceres prácticos está muy logrado, a nosotros nos ha servido de mucha ayuda. Cómo mezclar masa, qué clases de hormigonera existen, zapatas, trabajos en madera, fórmulas para escaleras, cubiertas vegetales, cambiar la batería del teléfono móvil, algún pastel… Internet=fuente de conocimiento.

Nos interesa mucho todo el movimiento que existe en torno a la red, toda la gente que está haciendo un trabajo importante de cara al software libre. Así las cosas, también nos interesa romper con la idea de que si no estás en internet no existes. Este es un mito que interesa a los que viven de internet.

Por último, decirte que los niños de korti tienen acceso a la red, para consultar cualquier duda o para lo que necesiten.

Dicen de este tipo de proyectos que son elitistas y que no reflejan la diversidad social. ¿Qué opináis?

Antes igual más gente opinaba de esta manera. Ahora no escuchamos tanto esto. Sí que es verdad que alguna vez lo hemos oído, pero siempre nos ha parecido una respuesta defensiva o un prejuicio.

Nosotros, siempre hemos hablado de acceso universal. El dinero no debe ser un impedimento para participar en korti, si la necesidad es honesta y hay un verdadero deseo.

De cara a reflejar o no la diversidad social. Pues sí, pensamos sinceramente que la refleja. Pensamos que lo que hacemos es normal y al ser nosotros parte de esta realidad social inevitablemente la representamos.

Tampoco defendemos la idea de que en korti sales mucho más preparado, mejor persona, con capacidades brutales y este tipo de cosas que también se escuchan desde nuestro sector. Para nosotros korti, en particular, y estos proyectos, en general, no son el espacio educativo del niño sino un lugar más donde esos niños conviven. Lo importante es trasladar la idea de respeto a procesos de vida y a los diferentes ambientes donde los peques conviven con adultos. Korti es una manera de comprender las relaciones con peques. Aplicable a cualquier otro lugar. Sea o no elitista y represente o no la diversidad social. Cuando un niño es respetado en sus procesos de autorregulación es menos agresivo, no son competitivos encarnizados y saben hacer aquello que sienten, están muy acostumbrados a tomar sus propias decisiones y valorar si quieren las consecuencias de estas decisiones. Esta es la idea, respetar su plan de autorregulación.

¿El tema legal nunca os ha preocupado?

¿Te refieres al hecho de no escolarizar a nuestros hijos?

Pues la verdad es que nunca nos ha preocupado porque nunca hemos sentido que hacíamos nada ilegal. Estamos ejerciendo un derecho que consideramos básico. El de poder elegir el lugar en el que quiero que mi hijo pase algunas horas del día. Porque ese es nuestro deseo, que pase la mayor parte de su tiempo con otros niños creciendo en libertad o, por lo menos, en una sensación interna de libertad. Si eso es ilegal, las instituciones correspondientes se tendrán que adaptar. Cada vez somos más los que no queremos escolarizar a nuestros hijos bajo las condiciones que nos proponen las ofertas existentes. Insistimos en que creemos que es una oferta válida y amplia para quien la quiera. Con una calidad considerable, teniendo en cuenta lo que existe por el mundo. Pero también  consideramos que las personas que desde un ejercicio reflexivo importante, y no un capricho pasajero, quieren optar por otra cosa, puedan hacerlo. Y como por ahora no recibimos más que palos, hemos decidido hacer eso que hoy está tan de moda. Un DIY, do it yourself. Montárnoslo por nuestra cuenta.

No somos una escuela. Sólo somos familias que nos sentimos con el derecho de poder elegir el hacer o no uso de los servicios que un gobierno más o menos democrático quiere ofertarnos, queremos hacer uso de algunos servicios y de otros no. En este caso, somos familias que no queremos escolarizar a nuestros hijos. Algunas nos quedamos en casa con nuestros peques y otras nos organizamos en asociaciones para poder cubrir una necesidad que consideramos básica para nuestros hijos e hijas. Al final, creemos que como todas las familias del mundo, haciendo lo mejor que podemos y deseando lo mejor para nuestros hijos nada más. Llegará el día en el que esta necesidad se comprenda porque simplemente será una más de las ofertas existentes.

¿A qué necesidad os referís?

A la necesidad de que nuestros peques pasen un rato a la mañana rodeados de otros peques en un ambiente preparado con materiales  estructurados que faciliten las adquisiciones culturales.

Para terminar, que menuda conversa, nos va a costar mucho trabajo trasladar esto a formato entrevista. Más adelante, lo vamos estructurando. Decidimos que partes poner y cómo ponerlas. Lo primero, quiero daros las gracias de corazón por estos días tan buenos que he pasado y lo segundo, invitaros a que deis algún rematito…

Gracias a ti Ibon, por la oportunidad de conversar y recuperar pasajes kortiñeros muy emocionantes. Sentirnos parte importante de Sarete para nosotros es maravilloso e inspirador. Queremos contribuir al trabajo que haces no sólo con esta entrevista, sino deseando y trabajando todos los días para que como cultura adulta comprendamos que antes de definir la infancia e imponer esa definición, para cuidar de ella de una manera presuntuosa e irrespetuosa, debemos dar un paso atrás y dejar que la infancia se autodefina. Que lo que yace dentro del potencial humano florezca. Para que esto suceda la cultura adulta a de preparar los ambientes donde quiere vivir con niños y niñas. Priorizando siempre, y esto no es negociable, SUS NECESIDADES MAS AUTENTICAS .